ESP – No nos engañemos, no serán las sardinas quienes meterán a Salvini en la lata

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Las miles de sardinas que llenaron la Piazza Maggiore en Bolonia y que crearon una reacción en cadena en toda Italia son, en este momento, el símbolo de la protesta contra Salvini. En Emilia, que se prepara para la votación del 26 de enero, cuatro muchachos que no se dedican a la política lanzaron una invitación en Facebook: “Sin insultos, sin símbolos, sin partidos”, salgamos a las calles con una sardina de cartón.

Miles de personas respondieron al llamamiento, regalando imágenes de plazas tan llenas como pacíficas, que han llenado los ojos y los corazones, pero que no pueden llenar el debate político.

Desde Bolonia a Palermo: el pensamiento molesta incluso si los que piensan callan como peces

El atractivo de los peces fue sentido por una masa de jóvenes y adultos unidos por un sentimiento común. ¿Pero qué quieren representar? Una barrera capaz de contrarrestar al líder de la Liga Matteo Salvini y su relato. Se lee en Facebook: “Las sardinas se oponen y contrarrestan la cultura del odio y el miedo al otro y con este espíritu se afrontarán las próximas manifestaciones y las próximas iniciativas“.

El ícono del movimiento, aunque si no pretende ser un movimiento, es un pequeño animal que se mueve en grupo, silencioso y dócil, para contraponer el silencio a los gritos y el inofensivo frente al “tiburón”. La retórica de los sentimientos que golpean al estómago, empapados de rabia, es la de la derecha soberanista ha convertido en un rasgo característico de su política. A este respecto, el informe realizado hace unos meses por Amnistía Internacional que había monitoreado las páginas web de muchos políticos para investigar cuánto difundían el odio en Internet es interesante: obviamente Salvini también aparece en el informe.

Pero la política no tiene nada que ver con las sardinas

Y éste es el alivio, al menos hasta que intervenga la instrumentalización y cualquier tipo de manipulación. De hecho, el movimiento no tiene líderes ni una agenda definida. Y para quienes los acusan de esto, Mattia Santori, portavoz del flash mob de Bolonia, responde: “Creo sea simplificar decir meramente dónde están los contenidos políticos, porque estamos difundiendo un mensaje que es el más importante de todos, saber cuál es el límite de la discusión política. Estamos a la altura de diferentes contenidos, queremos un relato diferente y respeto hacia las formas de pensar diversas”(Episodio del 19 de noviembre de 2019 de “L’aria che tira”)

Tenemos que hacer política de manera inteligente, parece ser el mensaje enviado a los políticos de los salones y a aquellos que siempre están activos en Internet, a la derecha pero también a la izquierda. En una lógica de rechazo, la revolución de los peces representa la contra narrativa anti-Salviniana que no se encuentra en ningún otro lado. Desde una posición cívica, llevándola a las calles, han revelado verdades más tristes: la incapacidad de la izquierda para movilizar a las masas y lanzar un mensaje único y claro contra una política que no gusta.

Así se revela el drama de una izquierda que admira a quienes llenan las plazas, pero que no pueden hacer lo mismo, a diferencia de una derecha que es capaz de hacerlo, que aunque no puede llenar las plazas, aun recuerda la manifestación en Piazza San Giovanni en Roma.

Pero, ¿pueden ser suficientes las sardinas para frenar la política y el lenguaje de la derecha soberanista?

La oposición al odio y la intolerancia no puede ni debe provenir de un movimiento pre-político. Es cierto que la participación es fundamental porque las plazas pueden ser un punto de partida, pero ciertamente no es la respuesta a los problemas.

El mensaje comenzó desde Emilia. La región roja, comunista y socialista, cuna de Mussolini. Desde Bolonia, la ciudad de la universidad más antigua de occidente. Las plazas llenas de sardinas ya han hablado y han llenado un vacío en el resto de Italia, pero el esfuerzo que se debe hacer en el otro lado ahora es comprender y escuchar para que la protesta se convierta en propuesta.

La política es, por definición, teoría y práctica, organización, administración y dirección de la vida pública. Sin acciones concretas, oponerse a la difusión de mensajes de odio se vuelve insuficiente.

A medida que los encuentros se vuelven más frecuentes, será interesante ver cómo se moverán nuestros políticos. Salvini ya ha desplegado sus gatitos en el campo: «Prefiero gatitos a “las sardinas” – dice el líder de la Liga -. Son dulces, tienen 7 vidas y comen sardinas cuando tienen hambre. Iré a buscarlos a las plazas, a abrazarlos, porque son también pacíficos y democráticos».

Se desconoce si las sardinas tendrán una vida más o menos corta. Ciertamente se mueve un sentimiento. Sería apropiado interpretarlo, en lugar de intentar hegemonizarlo.

https://www.espalia24.eu/index.php/category/politica-italiana/

Articulo de Alba Dalù, traducido desde Libero Pensiero por Borja Vázquez.
Artículo original: https://www.liberopensiero.eu/23/11/2019/politica/sardine-anti-salvini-piazza-bologna/

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